Está situada en el extremo más oriental de la Sierra de Segaria. Cuenta con una cavidad de unos 4m de anchura aproximadamente por unos 7m de altura. En su interior se forman dos salas, continuando con una larga y ancha galería interior de la cual se originan otros pasillos anexos.

Está comunicada por una cavidad descendente, de unos 25 metros aproximadamente, con la Cova Santa, aunque en realidad es la misma cueva pero en tiempos pasados ​​se desconocía esta comunicación entre ambas y por esto les pusieron dos nombres.

Esta cueva es muy interesante para la espeleología; dada su situación es receptora de una gran insolación y está situada a unos 3 km de la playa. En su interior se encontraron una gran diversidad de piezas y fragmentos cerámicos.

En el Neolítico la cueva se utilizaba como vivienda y seguidamente se utilizaba como cueva funeraria en el Eneolítico. Posteriormente en la época Íbera pasó a utilizarse como santuario, que perduró hasta la época Romana. Este santuario era utilizado tanto por pastores, viajantes, comerciantes… para predicar, tener un buen viaje y una feliz llegada. Y también era utilizada para celebraciones religiosas y para todo tipo de intercambios.

Además, dada su ubicación, era un punto de referencia para los marineros, ya que los ayudaba a orientarse para localizar el río Girona y realizar los intercambios anteriormente nombrados. Desde la entrada de la cueva también se tiene una visión perfecta del camino de la Cremadella que era el camino más importante de comunicación de la comarca para la zona costera.
Todo esto nos indica que ha sido una zona estratégica muy habitada al largo del tiempo.

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